miércoles, 25 de enero de 2017

Detalle (Marc Augé)

El esfuerzo por comprender lo que el detalle significa para el que lo exhibe o lo deja ver, puede ser el inicio tanto de un análisis de etnólogo como de una creación de novelista. Existe una forma de solidaridad entre cualquier recorrido individual y aquel o aquella que pretende restituirlo o imaginarlo. Toda afirmación de uno mismo, por muy irrisoria o artificial que pueda eventualmente parecer, constituye el inicio o el resumen de un relato que reivindica su autonomía. Autonomía relativa, en efecto, si pensamos en la avidez con la que los medios, en la actualidad, explotan como fuente inagotable el deseo que cada uno tiene de hablar de sí mismo. Pero autonomía a pesar de todo si consideramos que cualquier individuo, al producir los signos de lo que constituye una llamada a ser testigo e inicio de un posible relato, se sitúa a distancia y, en cierta medida, se libera de las determinaciones colectivas que pesan sobre su conducta, un poco como el hombre recurrió al cuento de hadas, según Walter Benjamin, para disipar la "pesadilla humana".
Precisamente por el hecho de que el metro está lleno de "detalles" que son llamamientos a los demás, es a la vez un fenómeno social total y una mina novelesca. Reinstalando el deseo de los individuos que observa, esbozando relatos que hablan sobre ellos, el autor profesional se muestra solidario con ellos, ya que toma como punto de partida las pequeñas señales que éstos le dirigen, tanto a él como a los demás. Pero él saca su ganancia. Sin duda no basta con colgar un walkman en las orejas de una nueva Olimpia para realizar una obra contemporánea. Sin embargo, cediendo a la tentación de imaginar y de contar lo que le inspiran los detalles que se le ofrecen cada día a la vista, el autor está entrando en la vejez, que no sabe con certeza si es de su época o de sí mismo de lo que a veces duda, quizá tiene su oportunidad, si Leiris tiene razón, de seguir siendo de su tiempo, es decir, de seguir estando, un poca más todavía, en el tiempo. 

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El metro revisitado
Marc Augé (Poitiers, 2 de septiembre de 1935)

Más de veinte años después de El viajero subterráneo. Un etnólogo en el metro, publicado en 1982, nos hallamos frente a un nuevo texto que quiere ser en palabras de Marc Augé «una mirada retrospectiva para intentar hacer un balance» de lo que ha cambiado y de lo que permanece.
Augé vuelve al libro escrito en 1982, observa el mismo metro de París que transita cada día y nos descubre las transformaciones que se han sucedido en el mundo en general, al hilo de las reflexiones que le provoca este medio de transporte.
No sólo para leer o pensar, sino para investigar el componente humano de cualquier ciudad en la que se utilice masivamente.