lunes, 17 de abril de 2017

Atrapado (Caroline Alexander)

-Está casi en las últimas. El barco no puede aguantar más, capitán. Más vale que se resigne a aceptar que es sólo cuestión de tiempo. Puede que sean uno meses o sólo unas semanas o hasta unos días, pero lo que el hielo agarra, lo guarda.
Año 1915. Quien habla así era sir Ernest Shackelton, uno de los exploradores polares más famosos de la época, y sus compañeros eran Frank Wild, su segundo, y el capitán Worsley. Su buque Endurance se hallaba atrapado a los 74 grados de latitud sur, en las aguas heladas del mar de Weddell, en el Antártico. Shackelton se hallaba comprometido en una ambiciosa misión: había viajado, con sus hombres, hacia el sur para alcanzar una de las escasas metas que quedaban en el mundo de las exploraciones: la travesía a pie del continente antártico.
Desde diciembre de 1914, el Endurance había hecho frente a condiciones excepcionalmente duras del hielo, recorriendo mas de mil seiscientos kilómetros desde las remotas estaciones balleneras de la isla San Pedro, a las puertas del Círculo Polar Antártico. A unos ciento sesenta kilómetros de su meta, el hielo, cuyo estado había cambiado, detuvo el buque. Un duro vendaval del nordeste, que soplaba desde hacía seis días, presionaba el banco de hielo en que se hallaba atrapado el barco. Días después, la temperatura cayó a doce grados por debajo del punto de congelación, lo que tuvo como consecuencia que las placas de hielo quedarán solidificadas para todo el invierno. Entretanto, la lenta e implacable deriva hacia el noroeste del mar de Wedell arrastraba al impotente Endurance, prisionero de las placas, cada vez más lejos de la tierra que había estado tan cerca de alcanzar.


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Atrapados en el hielo
Caroline Alexander (Florida, 1956)

"Se buscan hombres para viaje peligroso. Sueldo escaso. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura el regreso. Honor y reconocimiento en caso de éxito."
Con este escueto anuncio publicado en 1911 en el periódico ingles The Times se inició la odisea de Ernest Shackleton y los 28 hombres que le acompañarían en su tercera expedición a la Antártida, una de las historias de supervivencia extrema más increibles de la historia humana que ha llegado a nuestros dias, perfectamente documentada, en gran parte gracias a las fotografías que se conservan de la expedición y al relato de los supervivientes.
En aquel entonces, Ernest Shackleton planificaba su tercera aventura en tierras del antártico. Shackleton es hoy el explorador polar más conocido de la historia, junto a Scott y Amundsen. Carismático viajero, este explorador irlandés pasó a la historia gracias a que su tercera expedición resultó un absoluto fracaso. ¿Gracias? Si, gracias, porque una historia así, a pesar de las penalidades sufridas, merecía ser vivida y recordada por las generaciones venideras, como toda un ejemplo de estoicismo y tozudez frente a la adversidad. Su gesta pasó a los anales de la exploración por la capacidad demostrada para resistir y superar las adversidades más extremas,  aunque ni siquiera lograron acercarse al continente antártico.